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Varios expertos en temas políticos han coincidido en señalar que el presidente Leonel Fernández atiza para encender la llama de la división del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y propiciar que Miguel Vargas Maldonado sea escogido candidato para el 2016.

Dicen que la crisis interna de esa organización se refleja en todo el país, puesto que constituye la principal fuerza política que representa los sectores populares.

Igualmente, entienden que la lucha a lo interno por el apoderamiento de la organización, podría traer consecuencias graves, que no conducirían a ningún sitio.

Politólogos opinan

Para el director de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Germinal Muñoz Grillo, el PRD se halla en una encrucijada, que debe solucionar en lo inmediato y permitirle afianzarse para las elecciones del 2016.

Muñoz Grillo sostiene que si no logran excluir de los mandos políticos a Miguel Vargas Maldonado en menos de 24 meses, no sería opción de poder en el 2016 y tendría que transferir esa posibilidad al 2020.

A su juicio, el presidente Fernández está interesado en que ese partido llegue al 2016 envuelto en una crisis insoluble que favorezca a Vargas Maldonado como candidato en el 2016, a quien se enfrentaría, ya que Danilo Medina, no tiene fuerzas para modificar la Constitución y reelegirse.

“Si Vargas Maldonado resulta candidato para ese período, entonces del PRD irá dividido y el pueblo perredeísta no votará por él y posiblemente vuelva a sacar menos del 40%, como le pasó a Hipólito Mejía, cuando optó por la reelección presidencial”, precisó el catedrático.

Mientras que el también politólogo de la UASD, Alberto Garó, consideró que el caso de Vargas Maldonado no es político, porque no tiene visión para ese oficio, ya que él es empresario y actúa como tal: “es un negociante, una persona de imposición y hombre de resentimiento”, abundó.

Aclaró que un político debe obviar los rencores, ser ecuánime, sumatorio y cuidarse de sí mismo, cualidades con las cuales no cuenta Vargas Maldonado, quien además no tiene visión política.

No obstante, entiende que el PRD no resolverá sus problemas expulsándolo, porque con eso no se llega a ninguna conclusión, puesto que en estos momentos lo que necesita es gente conciliatoria.

Grillo atribuyó la derrota electoral del PRD a que acudió dividida a las elecciones y no con las fuerzas unificadas, lo que ocurrió precisamente- argumenta-, por la antipatía de Vargas Maldonado.

Piensa que el PRD debe reestructurarse y darle paso a las nuevas generaciones, a fin de que aborden una nueva visión y misión de la organización política.

Sobre el presidente electo, Danilo Medina, opinó que es un presidente sui generis, circunstancial, que ha sido el resultado de la desunión del PRD.

Belarminio RamírezDe su lado, el politólogo y abogado, Belarminio Ramírez Morillo, manifestó que mientras el Presidente de la República y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández Reyna, inicia un proceso de empoderamiento, dirigido a Danilo Medina, en procura de construir un estado de ánimos positivo, frente al futuro de la Nación, los perredeístas se sumergen en el caos y la discordia por el control de su partido.

En tanto, el politólogo Daniel Pou advirtió que tras la resaca post-electoral originada por los resultados de las elecciones del 20 de mayo, podría venir una tormenta a lo interno de los partidos políticos.

Sobre la crisis del PRD observó que se trata de una lucha de poder, por parte de una tendencia, lo cual no conducirá a nada positivo.

Expresó que es una manera de replantear la forma de hacer política y de concebir al partido como un actor de mediación importante, con la visión de poder hacer planteamientos de interés colectivo.

Pou manifestó que hasta ahora no se han visto señales de que esa lucha pueda estar sustentada en la necesidad de reconvertir, actualizar e institucionalizar a los partidos.

Señaló finalmente que en la República Dominicana el modelo de partidos políticos que existe no es el más eficiente y sano, y que estas organizaciones se van perfilando como sumas de grupos corporativos que buscan la detentación del poder.